Se ejecutó la instalación de geomallas de polietileno de alta densidad en capas sucesivas de relleno compactado, logrando un incremento del 40% en la capacidad portante del terraplén. El sistema de anclaje pasivo tipo MSE permitió controlar los asentamientos diferenciales en la zona de transición con el viaducto. El monitoreo post-construcción durante 18 meses confirmó desplazamientos laterales inferiores a 2 cm.
Desde la inspección inicial hasta la certificación final, cada fase sigue un protocolo de ingeniería de suelos y control de deformaciones.
Revisión topográfica del terraplén o berma, ensayos de penetración estándar (SPT) y análisis de saturación del terreno para definir el tipo de refuerzo necesario.
Cálculo de tensiones admisibles y selección de geomalla o manta geotextil según resistencia a la tracción elástica requerida, con modelado por elementos finitos.
Colocación del geotextil en capas de relleno compactado, fijación con anclajes pasivos tipo MSE y control de asentamientos diferenciales mediante nivelación láser.
Sensores de deformación instalados en puntos críticos; informe de estabilidad a 30 días, 6 meses y 18 meses con registro de desplazamientos laterales.